yogui

Alberto Gilsanz es autor de:

Hacia la perfección por la Ley del Karma
Año 2004.

Autobiografía de un yogui accidental

Voy a intentar expresar el importante desarrollo y tremendo beneficio que en mi persona obró la disciplina del Yoga, a través del tiempo que llevo practicándola.

Mi principio en la misma fue totalmente accidental, debido a no tener conocimiento alguno sobre ella. Siempre fui una persona inquieta y con deseos de saber, lo cual, generalmente no era fácil alcanzar.

En la década de los sesenta contaba con cerca de cuarenta y cinco años, me gustaba mucho leer los conocimientos de Parapsicología, sus misterios, entre lo que difícilmente pude leer de Teología y Metafísica, también algo informado por familiares y amigos, me pude lentamente iniciar en esta materia. Posteriormente tuve varias vivencias o premoniciones, mi mente cada vez mas desarrollada y abierta, fui progresivamente con un único fin, a adentrarme y profundizar en lo que en el siglo XIX se conoció como Ocultismo, todo lo hermético y misterioso. Comencé a meditar y visualizar en la pantalla de mi mente, pero con enormes dificultades para tener resultados positivos, encontrándome muy desmoralizado.

En aquel momento, padecía una gran disnea, con grave dificultad de autoventilación, motivada desde mi infancia, padeciéndola alternativamente, realmente me sentía un enfermo a mis cuarenta años.

Un día, caminando por la calle en dirección al Banco, donde prestaba mis servicios como administrativo, vi casualmente, un cartel, el cual se me quedó grabado. Decía textualmente "Aprenda a respirar y se sentirá mejor practicando yoga".

Mi esposa y yo éramos socios de un Club de Ocio y Deporte. Me enteré que en el mismo impartían clase de Yoga. Me apunté y comencé a practicarlo. Mi sorpresa fue enorme al sentir que me encontraba mucho mejor por medio de las respiraciones al aire libre, asanas (posturas corporales) y relajaciones. Era pues otra persona más saludable.

También comencé a realizar meditación, notando que ya no tenía dificultad de visualización y concentración. Por ello, fue tanto mi bienestar desde los años 60 hasta la actualidad, procuré alcanzar y superar el más alto nivel de esta disciplina, estudiando su filosofía, su idioma y su Sadhana (práctica).

Conscientemente debo reconocer, primero, que desde el inicio de esta práctica, me encuentro más vital, con un satisfactorio mejoramiento de salud. Los ataques asmáticos que padecía no se han repetido, debido a saber auto ventilar mis pulmones y dirigir el Prana, u oxigenación perfecta, correctamente a todo mi cuerpo físico, adquirir una flexibilidad contínua en aumento y un control mental perfectamente.

Aparte de esta experiencia descrita, tengo que confesar que gracias a lo que realicé y mi superación en el Yoga, cambió mi forma de pensar y reaccionar de me carácter (antes era fuerte, pragmático y egoísta) hacia los demás y conmigo mismo, encontrándome más positivo en mis pensamientos, con deseos de estar compenetrado y respetando a todo el mundo e incluso al Reino Animal, Vegetal y valorando mucho el Ecosistema.

Comencé el Yoga en el primer nivel, el Hatha Yoga, el sendero que conduce a la flexibilidad y salubridad corporal, por medio de sus múltiples asanas (posturas corporales). Después avancé en el Radja Yoga, el sendero del control mental, por sus meditaciones.

Más adelante me interesé por el Mantra Yoga, comprendiendo la importancia del mismo, interpretando esos cánticos Sánscritos en la meditación, pudiendo así elevarse mi espíritu  unos planos insospechados comprendiendo algo que antes era incomprensible para mí. Me interesé por el Tranta Yoga, el sendero de la movilidad corporal y la sexualidad, percatándome de lo que significa la compañera de mi vida para mí. El Bhakti Yoga, la devoción, la conexión con el Mundo Superior. El Gnana Yoga, el plenos discernimiento que junto al Karma Yoga, el sendero que te enseña a comprender cómo debes actuar en tu existencia, por medio de la "Ley de la Causa y el Efecto".

Llegando a practicar el Yoga en sus diversas modalidades, desde el Esotérico al más moderno, estático y dinámico.

En el momento actual estoy convencido que si no practico Yoga, todos los días en toda su extensión, me falta algo. No soy yo, me encuentro débil, física y mentalmente. Si, por el contrario, lo realizo entonces estoy vital, con memoria y capaz de hacer todo aquello que me surja.

Llevo inmerso en esta disciplina aproximadamente cuarenta años. Con mi experiencia y sin ánimo de lucro me he dedicado a impartir clases, conferencias, escribir artículos y editar un libro. Repito, en plan de 'hobby', pues mi verdadera profesión, como ya expresé, fue administrativo de Banca.

Con mis setenta y ocho años, continúo diariamente haciendo Yoga y deseando que me permitan seguir manteniendo esta vitalidad, una paz interior, una autoestima y una seguridad cotidiana, para así poder vivir profundamente "El aquí y el ahora".

Con este argumento expuesto, mi deseo es que la evolución sentida por mí sea también extensiva para quienes se inclinen por esta filosofía ancestral, pero tan llena de vida actual, adquiriendo los mismo resultados.

Alberto Gilsanz
Profesor de yoga y escritor