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Alberto Gilsanz es autor de:

Hacia la perfección por la Ley del Karma
Año 2004.

El Yoga y la Devoción Religiosa

Yoga en vocabulario Sánscrito significa “Unión”, por ello, podemos aglutinar todas las razas y principalmente las religiones. Como premisa, debemos asegurar que cualquier practicante de esta disciplina, no encontrará ninguna dificultad para asumir esta filosofía yóguica al margen de su devoción religiosa.

Lo básico que es impartido como enseñanza: en principio es a sentarse correctamente, para que la columna vertebral no se perjudique. Después a saber respirar como debemos en determinados momentos de nuestra vida.

Practicando yoga se puede alcanzar un grado superior de Flexibilidad por medio de respiraciones y sus estudiadas posturas, así como un Equilibrio físico muy significativo. También conseguiremos un perfecto control mental de nuestra propia mente, no permitiendo que ella nos domine.

Al mismo tiempo que se alcanzan estas importantes cualidades, si se practica la Meditación, vamos introduciéndonos en una introspección creadora de observación de nuestra propia alma o Cuerpo Astral, conectándonos con el Mundo Superior, si nos ayudamos por medio de Mantras o cánticos induistas, sentiremos que existe algo muy real y místico, lo cual nos es imposible ver ni sentir al estar inmersos en nuestro Mundo Material.

A través de estas prácticas físicas y psíquicas nos vamos dando cuenta de quien son los compañeros y personas que están a nuestro alrededor, cultivando la empatía viviremos más cerca de ellos, con un respeto a todo ser vivo. Comprenderemos al verdadero Amor del Alma, no el sexual y efímero, sabremos valorar el perdón para aquellos que nos han perjudicado en algún momento especial.

Nos encontraremos libres de cargas y rencores, siendo felices con nosotros mismos, para saber vivir a plenitud “El Aquí y El Ahora”.

Así llegaremos a comprender que en este Mundo todos estamos conviviendo para algo más que para el bienestar económico, debiendo ayudar al que lo necesita, manteniendo la idea que nunca recibiremos a cambio algo material, solamente la felicidad de haber realizado algo que nos complace.

Finalmente, podemos asegurar que la Devoción que sentimos, no es por medio de aquello que hemos leído o nos contaron, es por nuestra propia experiencia vivida.

Alberto Gilsanz
Profesor de yoga y escritor